Viajero habitual
En Nómada desde: 13/11/2009
Gante, el Graslei y el Korenlei

Llegamos a Gante bien tempranito ( apenas está a media hora en tren de Bruselas, y al cabo del día salen trenes cada veinte minutos ). El sol apuntaba en todo lo alto, aunque en Bélgica uno nunca puede fiarse de ello. Precisamente nos llovió de vuelta a Bruselas. Al llegar a la estación de Gante tomamos un tranvía ( creo recordar que el número 4 con dirección a Gravensteen, el Castillo de los Condes de Flandes ) y en menos de 15 minutos llegamos al centro de esta magnífica ciudad.
Gante tiene una arquitectura medieval impresionante. Con su tremenda Catedral de San Bavón y el Belfort o campanario ( los campanarios de Flandes están catalogados Patrimonios de la Humanidad por la UNESCO ) ya llenamos más de 40 fotografías. Sin embargo, una tremenda sorpresa me esperaba algo más allá de la catedral. Cruzando el cercano Puente de San Miguel llegamos al Graslei y el Korenlei, los muelles de Gante.
La vista precisamente desde el puente es magnífica. A un lado el Belfort y la Catedral de San Bavón, y frente a vosotros las dos orillas de los muelles. Siempre me confundo de quién se halla a la derecha o a la izquierda. Pero eso es lo de menos. La belleza pintoresca de esta zona es increíble. Desde aquí parten las travesías turísticas por los canales de Gante. Veréis a muchos turistas haciendo cola para tomar un pequeño barco, e incluso a jóvenes sentados junto a los canales charlando o tomando una cerveza.
Las pintorescas casas que contempláis fueron casas gremiales, algunas de ellas que datan hasta del siglo XII. No sé cuántas fotos pude lanzar desde el Puente de San Miguel, o desde el otro más pequeño que se halla al otro extremo. Nos sentamos en una de las terrazas cercanas para ver todo el conjunto. Graslei y Korenlei, nunca olvidéis estas dos palabras en Gante.
Fecha: 15/10/2010
Países:
Belgica
Tipo de viaje:
Cultural
Tipo de viajero:
Viajero cultural
Votos:
Alegre, divertida, y realmente bella. Ambas orillas del río son fantásticas para comprarte un bocadillo en cualquier barecito y sentarte allí para disfrutar del ambiente. Por cierto, creo recordar que justo al lado del puente de San Miguel, en la orilla, hay una cervecería que tiene muchas clases de cervezas belgas...
